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NORIEGA LEGAL

Lic. Jesús Agustín Noriega Galindo

Notario Público 130 de Sinaloa

La protección de la propiedad intelectual en la empresa

En una época donde el activo más valioso de las empresas ya no es la mano de obra para manufacturas o los productos agrícolas, ganaderos o pesqueros, sino el capital en materia de propiedad intelectual con el que cuenta cada empresa y el cual se puede aprovechar para generar más riqueza, las cuestiones sobre propiedad intelectual son manejadas, lamentablemente, a medida que surgen los problemas, debido a que no existe una cultura de protección de la propiedad intelectual en las empresas.

Al razonamiento anterior, podríamos argumentar que una empresa de nueva creación o incluso algunas empresas ya establecidas, no cuentan con el capital económico suficiente para registrar las marcas con las que comercializan sus productos o prestan sus servicios, las patentes o modelos de utilidad que como consecuencia del ingenio y creatividad inventiva han desarrollado, los derechos de autor respecto de las obras artísticas o literarias creadas, tales como, logotipos, símbolos, obras arquitectónicas, de planografía, composiciones musicales, libros, folletos, catálogos u otros derechos de propiedad intelectual.

Sin embargo, existen mecanismos gratuitos o de muy bajo costo para proteger los activos intangibles de una empresa y defender estos derechos en caso de infracción por parte de competidores desleales y de la piratería.

Entre estos mecanismos podemos señalar, la importancia de la adecuada redacción de los contratos de confidencialidad con los
nuevos empleados, personal de confianza, compañías que se contraten para diseñar programas de software, campañas de publicidad, incluso entre los mismos socios de una empresa, antes de intercambiar cualquier tipo de información considerada como confidencial; para lo cual es importante definir qué tipo de información debe ser considera como tal y señalar de manera visible la leyenda “confidencial” en todos los documentos que se intercambien con estas personas. Lo anterior es con la finalidad de evitar la divulgación accidental o deliberada de secretos industriales o comerciales.1

1 Los secretos Industriales o comerciales, son toda la información confidencial que da a una empresa una ventaja competitiva respecto de sus similares, como son los conocimientos reservados sobre ideas, información técnica, planes, proyectos futuros, acuerdos comerciales, financieros, fusiones empresariales, proyectos de campañas publicitarias, entre otros, que pueden ser protegidas por la Ley de la Propiedad Industrial, su Reglamento y demás legislación sobre secretos industriales o sobre competencia desleal. Sin embargo, cabe señalar que cuando se divulga un secreto industrial, aunque sea de manera accidental, ya no será posible protegerlo.

Otro mecanismo para la protección de la propiedad intelectual que podemos mencionar es la adecuada anotación sobre derechos de autor en todos los documentos, libros, folletos, revistas, programas de software, páginas Web, entre otros, que sean desarrolladas por la empresa o utilizadas por esta.

Asimismo, es recomendable guardar toda la información que contenga la marca o avisos comerciales utilizados por la empresa en sus actos cotidianos, tales como facturas, recibos, publicaciones en periódicos, revistas, directorios telefónicos, fotografías y demás documentos que puedan acreditar el uso ininterrumpido de la marca o avisos comerciales por parte de la empresa y la fecha de primer uso.
No obstante lo anterior, se aconseja que las empresas tomen conciencia de la importancia de proteger sus activos de propiedad intelectual e integren en sus planes de crecimiento e inversión los registros de marcas, avisos comerciales, patentes, modelos de utilidad, diseños industriales y derechos de autor, utilizados por éstas, tomando en cuenta que los activos intangibles debidamente protegidos pueden llegar a incrementar de manera significativa el valor de la empresa.


LA IMPORTANCIA DEL TESTAMENTO EN LA VIDA COTIDIANA

Primeramente, es menester hacer mención que el testamento es un acto jurídico unilateral, individual, personalísimo, libre, solemne y revocable por el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos, declara o cumple deberes para después de su muerte.

En los siguientes apartados trataremos a manera simplificada algunos temas de interés en relación con los testamentos, como lo son su finalidad, beneficios, tipos o clases y algunas recomendaciones que pudieran ser útiles para tomar la correcta e indispensable decisión de hacer un testamento.

Finalidad:
Esencialmente la finalidad del testamento es que las personas dispongan de su patrimonio para después de su muerte, nombrando a sus herederos y la forma de distribución y administración de los bienes y derechos transmisibles que en vida les pertenecen.

Beneficios de otorgar un testamento:
El testamento garantiza que los derechos sobre los bienes que se tienen, se puedan transmitir en forma ordenada, legal y pacifica a quien el testador lo decida.

Por medio del testamento, se puede designar inclusive al tutor que se hará cargo de los hijos menores de edad o incapaces, y/o designar al albacea (representante legal de la sucesión) que administre los recursos económicos y bienes en tanto son adjudi-
cados.

De igual forma, a través del testamento, si se requiere, se puede reconocer a los hijos procreados, así como las deudas contraídas.

Con el testamento se evitan posibles gastos económicos innecesarios, perdida de tiempo y desequilibrio en la estabilidad familiar.

Con el otorgamiento del testamento se sigue siendo propietario de los bienes hasta el fallecimiento del testador.

Tipos de testamentos:
Existen diversos tipos de testamentos previstos en el Código Civil para el Estado de Sinaloa, en cuanto a su forma existen los Testamentos Ordinarios y los Especiales.

En ese orden los testamentos ordinarios estipulados en ese ordenamiento legal son:

• Testamento Público Abierto.- Es el que se otorga ante Notario Público.

• Testamento Público Cerrado.- Puede ser escrito por el testador o por otra persona a su ruego y en papel común, pero se debe formalizar su otorgamiento ante Notario con las especificaciones que prevé el Código Civil en esta materia.

• Testamento Ológrafo.- Es aquel escrito de puño y letra del testador. Los testamentos ológrafos no producirán efecto si no están deposi-
tados en el Registro Público de la Propiedad.

El testamento más usual en nuestro país y también el mas recomendable es el testamento público abierto, en razón de la seguridad jurídica que implica para el otorgante y para los beneficiarios de éste, puesto que representa la asesoría previa de un Notario Público, que en la actualidad es el profesionista del derecho mas capacitado para ello. El Notario Público es la persona a quien el Estado ha investido de fe pública y por consiguiente tiene la atribución de hacer constar la existencia real de un acto jurídico que se haya realizado ante él, como pudiera ser el caso del otorgamiento de los testamentos.

Este tipo de testamento es dictado por el testador y redactado por el Notario sujetándose estrictamente a la voluntad del primero; el documento deberá mencionar el lugar de otorgamiento, el año, el mes, el día y la hora en que se otorgó; concluido el testamento, el Notario lo leerá en voz alta para que el testador manifieste su conformidad y de ser así lo firmará en unión del Notario y, en su caso, por los Testigos que marca la ley, o bien imprimir su huella digital en caso de no saber o poder firmar y otra persona deberá firmar a su ruego.

Por su parte, el testamento público cerrado y el testamento ológrafo, son menos convenientes, pues al fallecimiento del testador dichos testamentos deben ser examinados por un Juez, ya que no son testamentos perfectos si no se les reconoce como tales judicialmente, en razón de que la autoridad judicial debe declararlos con validez plena, en tal virtud existe una necesidad ineludible de que el heredero acuda ante un juez para llevar a cabo la tramitación su-

cesoria.

En tal razón, exceptuando al Testamento Público Abierto, los demás testamentos implican riesgos para dar cumplimiento a la real voluntad del testador y por lo tanto graves riesgos para los herederos, en tanto que el Público Abierto, es perfecto desde que se otorga, en virtud de no requerir ser declarado formal testamento.

Para elaborar cualquier tipo de testamento se requiere que al momento de otorgarlo el testador tenga 16 años cumplidos y disfrute de su cabal juicio.

Es importante reiterar que los testamentos son esencialmente revocables, lo cual puede hacerse en cualquier momento hasta antes de la muerte del testador, al otorgar uno nuevo se revoca automáticamente el anterior.

No es necesario hacer un listado de los bienes sobre los cuales se es propietario, salvo que se quiera dejar algún bien en especial a alguien, que eso es lo que se llama un legado, en ese caso se tendrá que mencionar al Notario la ubicación exacta del inmueble y el nombre completo de la persona a la que quiera dejárselo para después de su fallecimiento.

Tampoco es necesario exhibir las escrituras de las propiedades que se tengan, solo se requiere que se le manifieste al Notario, a qué persona o personas quiere que pasen todos sus bienes cuando fallezca, es decir, a quien o a quienes se quiere nombrar como herederos.

Esta es precisamente otra gran ventaja del testamento, pues al no ser necesario que se haga una lista de los bienes que se posean, tampoco será necesario que cuando se compre o venda algún inmueble, se modifique testamento, salvo que se desee hacerlo.

El testamento, contra lo que mucha gente piensa, tiene un costo sumamente bajo, sobre todo si se le compara con los gastos de un juicio intestado.

Para realizar algún cambio en el testamento otorgado sólo debe cumplir con los mismos requisitos que fueron necesarios para otorgar el anterior, es decir, acudir de preferencia con el mismo Notario ante el que se otorgó el testamento para manifestarle los cambios que se desean realizar.

Si el testador está casado por sociedad conyugal, que es lo que comúnmente se conoce como "bienes mancomunados", sí es necesario que ambos cónyuges otorguen testamento, pues generalmente los dos cónyuges tienen derechos sobre todos los bienes que se hayan adquirido durante el matrimonio; no obstante que el bien o los bienes que se tengan sólo estén a nombre de uno de los cónyuges, por lo que resulta conveniente que ambos otorguen testamento para que todo su patrimonio quede protegido.

Como ya dijimos, el testamento es un acto personal, por lo que en este caso es necesario que cada cónyuge haga su testamento, cumpliendo con los requisitos ya mencionados.

Ahora bien, si usted se casó por separación de bienes y el inmueble o los inmuebles que se hayan adquirido están a nombre sólo de uno
de los cónyuges, no será necesario que el otro cónyuge otorgue testamento.

Por lo enunciado con antelación, es de concluirse que si no se otorga un testamento se provoca que los beneficiarios (herederos o legatarios) enfrenten gastos mucho mayores y pérdidas de tiempo, inclusive se llegan a crear graves conflictos entre aquellas personas que consideren tener derecho a recibir los bienes, pues tendrá que gestionarse un juicio de intestado ante una autoridad judicial (juzgado de lo familiar), con asesoría de un abogado.

Al fallecer intestado, los bienes no pasan de manera inmediata a las personas que se hubiese querido, sino que el Juez que conozca del asunto, aplicando las reglas que marca la Ley, determinarán a quienes se declararán como herederos y como albacea.

Como se puede apreciar, las ventajas que tiene el testamento otorgado ante Notario Público son enormes y muy sencillas de obtener, para con ello evitar los gastos, pérdida de tiempo y demás dificultades, que con frecuencia se presentan en los juicios intestados.

Finalmente, debemos olvidar la idea de que por hacer testamento está próxima nuestra muerte, debemos más bien pensar en que es una sencilla medida de previsión para que se cumpla fielmente nuestra voluntad cuando faltemos y para no provocar mayores problemas y gastos a nuestras familias, protegiendo con ello el patrimonio que hemos logrado formar durante nuestras vidas; por ello es de señalarse que el testamento, obviamente, no anticipa el momento de nuestra muerte.

LA RELEVANCIA JURÍDICA DE LOS LIBROS CORPORATIVOS OBLIGATORIOS PARA LAS SOCIEDADES MERCANTILES.

Las leyes y códigos de nuestro país establecen diversos medios de control mediante los cuales se identifica, mide y registra la información económica de una empresa, de tal manera, establecen la obligación de que los entes jurídicos cuenten con libros en los que se registre la historia de la sociedad.

Tales libros son indispensables debido a que en ellos se anotan de manera ordenada ciertas transacciones y decisiones de la sociedad, convirtiéndose en un medio fehaciente para constatar en todo momento el resultado de las actividades y en su caso la situación económica de la empresa.

En ese contexto, este artículo tiene la primordial finalidad de brindar una perspectiva general con respecto a la obligación de llevar los libros sociales que establece la ley, enfocándose principalmente a las sociedades anónimas existentes en nuestra legislación, por ser estas la más comunes; no obstante ello, es de interés general puesto a que existen ciertas semejanzas con los libros que deben llevar otros tipos de sociedades, siempre y cuando se hagan las adecuaciones necesarias.

¿Que son los libros sociales?
Los libros de una empresa se dividen en dos grandes grupos, que son los libros contables y los sociales, en estos últimos se asientan los movimientos de mayor relevancia de una sociedad, ya sean acuerdos principales tomados en las asambleas, la salida o entrada
de algún socio, el incremento en su capital, acuerdos para la compra-venta de activos y acciones, fusiones, transformaciones y otros cambios inherentes a la propia actividad empresarial.

De tal modo, los principales libros sociales que deben existir en una sociedad anónima son los siguientes:

Libro de Actas
Es el libro corporativo más importante en una sociedad, debido a que en él se deben hacer constar todas y cada una de las resoluciones efectuadas por las asambleas generales ordinarias y extraordinarias. La obligación de este libro nace con el Acta Constitutiva de la sociedad, es decir, cuando se funda legalmente la misma, ya que desde esa fecha se pueden decidir y acordar asuntos que afecten a la empresa y según el artículo 36 del Código de Comercio es cuando se debe formar el Libro de Actas.

Para acatar dicha obligación de llevar el Libro de Actas, se deberá hacer constar en este por lo menos una Asamblea General Ordinaria cada año y las Asambleas Generales Extraordinarias que se requieran según las necesidades de la sociedad, dichas Asambleas Generales deberán ir debidamente firmadas por el Presidente, Secretario y Comisarios que intervinieron conforme al artículo 194 de la Ley General de Sociedades Mercantiles; así como por los accionistas presentes que lo deseen.

De acuerdo al artículo 34 del Código de Comercio el libro de actas deberá estar encuadernado, empastado y foliado dentro de los tres meses siguientes al cierre del ejercicio.

Libro de Registro de Acciones
En este libro se deben registrar todos y cada uno de los socios accionistas que formen parte de la empresa, ya que de acuerdo al artículo 129 de la Ley General de Sociedades Mercantiles la sociedad considerará como dueño de las acciones a quien aparezca inscrito como tal en el registro.

Esa obligación nace al igual que el Libro de Actas al momento que se constituye la sociedad, ya que es ahí cuando se debe de registrar a los accionistas; asimismo, cada vez que un nuevo miembro ingrese como accionista o alguno se separe como tal, se debe de registrar en el Libro. Los requisitos de este Libro, según el artículo 128 de la Ley General de Sociedades Mercantiles son:
1.- Nombre, nacionalidad, domicilio del accionista y la indicación de las acciones que le pertenezcan, expresándose los números, series, clases y demás peculiaridades;
2.- La indicación de las exhibiciones que se efectúen, y;
3.- Las transmisiones que se realicen.

Libro de Registro de Aumento o Disminución de Capital Social
En este Libro, como su nombre lo señala se deberá inscribir todo aumento o disminución del Capital Social especificando la manera y proporción de dicho aumento o disminución.

Libro de Sesiones de Consejo
No es necesario ni obligatorio llevar este tipo de libro en una sociedad, más si recomendable en aras de un mejor control, sobre todo tratándose de sociedades en que se hacen severos movimientos y cambios que afecten de alguna manera su adminis-
tración y manejo; lo anterior, únicamente en el supuesto de que en los estatutos del contrato social se haya especificado que la administración de la sociedad se efectuaría por medio de un Consejo de Administración, cuyas resoluciones deben ser por escrito, según lo marca el artículo 143 de la Ley General de Sociedades Mercantiles.

La relevancia de tener Libros Corporativos debidamente integrados y firmados radica en que son documentos mercantiles que revisten la peculiaridad de servir como medio de prueba no sólo con efectos legales internos de las sociedades, sino también externos, ya sea en algún conflicto interno entre accionistas o en un juicio de índole mercantil, pues de acuerdo al artículo 1299 del Código de Comercio, en caso de un litigio el reconocimiento o inspección judicial hará prueba plena cuando se haya practicado en objetos que no requieran conocimientos especiales o científicos, como lo es el revisar la debida actualización de los Libros Corporativos.

De igual forma, a petición de parte o de oficio a consideración del Juez competente, podrá decretarse la exhibición de los Libros, registros y documentos de los comerciantes; razón de suma importancia para tener debidamente actualizados los Libros Corporativos de una empresa.

Ante las autoridades hacendarias también es importante tener los Libros Corporativos actualizados, ya que con fundamento en el artículo 53 del Código Fiscal de la Federación pueden solicitar, datos, informes o documentos del contribuyente. En los mismos términos, con apoyo en el numeral 28, último párrafo y demás del
Código Fiscal de la Federación, en caso de una Visita Domiciliaria o Revisión por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT), traería consecuencias de índole fiscal e inclusive sanciones pecuniarias.

A la par, es menester indicar que de acuerdo al artículo 46 del Código de Comercio, todo comerciante está obligado a conservar los Libros, registros y documentos de su negocio por un plazo mínimo de 10 años, aunque para efectos fiscales es conveniente conservarlos durante toda la vida de la sociedad; toda vez que conforme al artículo 30 del Código Fiscal Federal, tratándose de las actas constitutivas de las personas morales, de los contratos de asociación en participación, de las actas en que se haga constar el aumento o la disminución del capital social, la fusión o la escisión de sociedades, de las constancias que emitan o reciban las personas morales en los términos de la Ley del Impuesto Sobre la Renta al distribuir dividendos o utilidades, de la información necesaria para determinar los ajustes a que se refiere la ganancia por enajenación de acciones y el costo comprobado de adquisición en enajenaciones subsecuentes, así como de las declaraciones de pagos provisionales del ejercicio, de las contribuciones federales, deberá conservarse por todo el tiempo que subsista la sociedad o contrato de que se trate.

Por otra parte, para efectos de liquidar la sociedad, tal y como lo establece el artículo 241 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, una vez nombrados los liquidadores, los administradores les entregarán, Libros, bienes y documentos de la sociedad, además de que dichos liquidadores mantendrán en depósito durante diez años los Libros y papeles de la sociedad.


Conclusión
Finalmente, a modo de conclusión, podemos mencionar que la obligatoriedad de tener debidamente actualizados los libros corporativos, además de evitar contingencias de carácter fiscal y la imposición de multas, nos trae como beneficio el otorgarnos herramientas probatorias en caso de revisiones o visitas domiciliarias por parte de la autoridad hacendaria competente, en ejercicio de sus facultades de comprobación, e incluso en juicios de carácter mercantil; ya que en diferentes tesis jurisprudenciales nos encontramos que las actas de asamblea de sociedad mercantil producen convicción y eficacia probatoria frente a la autoridad fiscal a partir de la fecha en que se protocolizan, así como que los asientos de los libros realizados conforme a la ley mercantil hacen fe contra los que no observaron lo ordenado por la ley, salvo prueba en contrario admitida por el derecho; es decir, si una sociedad o un comerciante no presenta sus libros, hacen fe contra él los de su contrario, llevados regular y legalmente.
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